Si bien el agua que suministra la cooperativa es potable y por lo tanto , apta para el consumo humano, está fehacientemente comprobado que es la red interna o domiciliaria donde pueden producirse las mayores contaminaciones bacterianas, resultando las mismas responsabilidad exclusiva del usuario. Estas contaminaciones traen aparejadas las llamadas enfermedades de origen hídrico como, por citar solo algunas, la fiebre tifoidea, disenterías, amebiasis y diarreas.
Las zonas más vulnerables de la red son las que corresponden a tanques de reserva domiciliaria que durante largos periodos no reciben ningún tipo de limpieza y mantenimiento transformándose en focos infecciosos de alto riesgo para la salud.

Por ello, se recomienda:

– Se realice una limpieza al tanque de reserva de la vivienda, al menos una vez al año (elegir otoño/ invierno, épocas de menos consumo de agua)

– Asegurarse de que la tapa cierra herméticamente y de que ningún insecto o animal pueda entrar. También asegurarse de que no haya ningún resquicio por donde pueda ingresar el agua de lluvia.

-Revisar los flotadores (boyas de nivel),

– Observar si hay fisuras en las tuberías, válvulas (llaves de paso) y las juntas de tuberías, y comprobar que todo funciona correctamente.